PERSISTEN LOS PROBLEMAS DE ACCESO PARA LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD

Ampliar la accesibiidad mejora la calidad de vida de las personas. No podemos aceptar la discriminación actual que impide a las personas con discapacidad el acceso a ciertos edificios públicos o privados en las mismas condiciones que el resto de la ciudadanía

Se debe considerar que dentro del complejo funcionamiento de una ciudad, exite un porcentaje significativo de persnas que no gozan de una “accesibilidad” justa a participar de los diferentes espacios que constituyen nuestras ciudades. Pensemos que dentro del gran número de habitantes de nuestras localidades hay personas que se ven afectatadas por las denominadas Barreras Arquitectónicas. Se trata de personas con discapacidad, tercera edad o incluso niños que son “víctimas” de los diseños. O es que ¿hay teléfonos a su altura si necesitan hacer una llamada de emergencia? Por este motivo es necesario dar soluciones a nuestras ciudades, nuestros edificios y nuestras calles, aportándoles una “segunda mirada” que convierta a una ciudad en una ciudad para todos. Los problemas de accesibilidad y movilidad de un usuario con discapacidad a un centro público o privado ponen de manifiesto que el colectivo de dicha entidad, tiene que concienciarse de las dificultades que se encuentran una parte de sus usuarios a la hora de hacer uso de sus instalaciones. El caso es que un miembro de la Asociación Derecho y Discapacidad vivió una compleja situación en una sucursal del Banco Santander. Un bochorno y humillación debido a que la ortopedia que utiliza detonó las alarmas de seguridad mientras intentaba acceder a su entidad. Se trata del acceso a dicha sucursal. El afectado accedió de la calle a una “especie” de recibidor donde hay unos casilleros para depositar los objetos metálicos que lleves para posteriormente acceder a un “habitáculo acristalado”, del tamaño de un pequeño ascensor, en el que hay que entrar de uno en uno. Éste se cierra y te escanea, y si no llevas nada metálico se abre para que puedas pasar hacia el interior del banco. Pues bien, nuestro asociado hizo todo lo que debía, y tras depositar todos los objetos metálicos se introdujo en el escáner que le repetía que volviese a dejar los objetos metálicos, y el acceso al banco se le restringía. Así lo intentó en varias ocasiones siendo imposible el acceso al banco con el consiguiente mal rato que le supuso la situación. Una situación incómoda y bochornosa ya que todo el mundo estaba observando lo que pasaba sin que nadie del banco moviese un dedo. Las prótesis pueden activar los controles de seguridad y esto tanto a este afectado como a muchos otros les ocurre cuando pasan cualquier control en sitios oficiales o en los aeropuertos. Pero el problema no es ese. No recomendamos que no haya controles, que los debe haber, pero deben tener sentido. Normalmente siempre hay alguna persona a quien explicarle la situación y que te permite acceder a cualquier sitio sin problemas. Y en este caso una “posible solución” sería instalar un timbre dentro del escáner por si sucede lo mismo a otra persona y no tienen a nadie a quien avisar de cuál es su situación. Porque esta experiencia le puede ocurrir a cualquier persona que tenga que acceder a este tipo de sucursal ya que no hay nadie para atenderte y sólo el escáner es el que decide si accedes o no. Esta situación es, al fin y al cabo, una barrera más de la existentes. En este caso, propiciada por el Banco Santander, una de las empresas más poderosas del mundo.

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